O Opinión

La desgracia del autogol

 

La Copa del Mundo ya se cobró su primera víctima en un juego.  Aquel que piense que en el futbol hay justicia deberá ir a buscarla en otro sitio.  El debut lo dejó con las manos vacías a Marruecos de una manera poco explicable o mejor dicho difícil de imaginar, sobre todo por el desarrollo del juego.  La selección africana jugó a ganador e intentó demostrarnos algunas sospechas que albergábamos con respecto a este equipo, que puede ser una revelación.  Jugó para la pelota, con ella, le dio claridad, aunque por momentos la ausencia de profundidad se hizo notar, de todas maneras hizo mas por el juego.  Quiso ganarlo pero lo terminó perdiendo.  Contó con las mejores chances, pudo haberse ido arriba en el marcador al entretiempo aún cuando Irán tuvo la mas clara de contragolpe.  El Segundo tiempo  fue casi un calco del primero, Marruecos con la pelota, poniendo contra las cuerdas al rival y con esa sensación que el gol estaba al caer.  Solo una fatalidad podía dejarlo sin nada y eso fue lo que sucedió.  De un centro que no llevaba demasiado peligro, Bouhaddouz lo transformó en autogol y asunto liquidado.  A los 95 minutos, ya no quedaba tiempo para nada, solo para lamentarse.

El fútbol decidió castigarlo en exceso a Marruecos y el premio que se llevó Irán solo servirá para disimular las enormes carencias que demostró dentro del terreno de juego. 

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