O Opinión

Platini y el poder de los clubes ricos

Michel François Platini (60) parece ser quien se sentará en el sillón presidencial de la FIFA, la multinacional más grande del planeta.

 

Platini ocupará el lugar que todavía conserva Joseph Blatter y tendrá la enorme responsabilidad de devolverle, tarea muy difícil, la credibilidad a la organización que rige este deporte.

 

Battler cierra su largo pasaje por la FIFA de una forma triste; acosado por la corrupción, los manejos turbios y el poder casi absoluto, se va por la puerta de atrás.  El daño que causó no tiene perdón, desde luego hay otros nombres involucrados, pero él es el principal responsable.

 

La llegada del francés, si es que es elegido, cambia algo que no se podía uno imaginar, será la primera vez, luego de más de un siglo de existencia que la máxima responsabilidad será ejercida por un ex jugador de fútbol.  Hasta hace muy poco tiempo, la división era, por un lado jugadores y por la otra dirigentes.  A lo largo de la existencia de la FIFA muchos se han sentido tentados a definir esto como una lucha de clases; con Platini, esta división termina.

 

Fue uno de los mejores que vi en mi vida en una época de extraordinarios futbolistas, ya la televisión nos permitía disfrutar de estas estrellas, un exquisito, medio campista con gran técnica, remate y gol pero que para sorpresa de todos un día dijo no quiero seguir y con solo 32 años decidió abandonar lo que mejor hacía en su vida.  “No disfruto jugar”, dijo y se retiró.

 

Su inteligencia, su capacidad de entender los vericuetos de este deporte, su experiencia y la voluntad de aceptar desafíos lo convirtieron primero en entrenador y luego en un dirigente que terminaría en las primeras líneas.

 

Hace ocho años que es el presidente de la UEFA, la cumbre ejecutiva del fútbol más rico del mundo.  Su carrera no tiene límites y lo máximo es justamente la presidencia de la FIFA a la cual accederá (no veo rivales) en febrero de 2016.

 

Tengo razones para estar tan seguro (habrá otros candidatos), pero los que tienen peso le respaldan: la UEFA, a la que se sumarán, por lo que vamos viendo, la Conmebol y casi seguro la Concacaf.  Estos dos últimos son los nidos donde se pergeñaron los lineamientos más sucios de la historia de la FIFA y que llevaron a esta crisis que todavía no tiene fin.  Faltan África y Asia, pero con los nombrados parece alcanzar para poder asegurar su nombramiento.

 

Me gustaría destacar lo siguiente, con Platini asume un poderoso, no porque no lo hayan sido Havelange y Blatter, sino porque le apuntalarán los ricos, los supuestamente mejor organizados.  Llegan los clubes que dominan el escenario donde solo hay lugar para los elegidos.  Real Madrid, Barcelona, Manchester United, Chelsea, Manchester City, Liverpool, Arsenal, Juventus, Milán, Internazionale, Bayern Múnich y Paris Saint-Germain; que serán y actuarán como dueños porque en sus arcas hay dinero suficiente como para dictar las reglas.

 

Como un bálsamo, debo tener en cuenta que para que se concrete su designación tendrá que llegar a acuerdos con la filiales, Conmebol y Concacaf, y de pronto en esas negociaciones se logren cosas que disminuyan las diferencias que hay entre el fútbol europeo y el del continente americano, aunque no veo, en estas dos, dirigentes de fuste y presencia que hagan valer sus derechos.

 

Con pocas esperanzas de poder acceder a una limitación de tanto poderío se define la presidencia, la responsabilidad de que se consolide este poder no estuvo en la ambición de los europeos sino en la traición cometida por dirigentes a cambio de monedas, muchísimas por cierto.

 

Jorge Rowinsky

 

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