O Opinión

México no merecía una sombra como esta en su historia

El partido México vs. Costa Rica que fue definido con un penal cobrado por el árbitro guatemalteco Walter López a los 122 minutos de juego a favor de los aztecas dio lugar a una tremenda polémica donde todos los valores del fútbol estuvieron en juego en el peor momento de la historia de la FIFA y sus filiales.

 

Pensé que algo peor no se podía ver, hasta que el norteamericano Mark Geiger, encargado de dirigir México contra Panamá, superó por varios cuerpos lo de su colega.

 

No soy de criticar los arbitrajes, parto de la base de la honestidad de estos protagonistas y acepto que el error forma parte de este juego.  En esta oportunidad me veo obligado porque los fallos de López y Geiger llevaron de la mano a México a la final de la Copa Oro.

 

El peor momento para que se escribiera esta historia, la FIFA bajo una investigación del gobierno federal de los EEUU, sus filiales, Conmebol y Concacaf bajo lupa donde afloraron lo peor que pudimos imaginar.  Al desnudo una crisis que toca a todos los que forman parte del fútbol, dirigentes, jugadores y árbitros.

 

¿Qué garantías ofrecen la FIFA y su filial Concacaf?  Ninguna.  Para peor nadie creerá que no hubo una mano oscura en estos dos partidos, no voy a acusar a nadie sin pruebas, pero no puedo ignorar lo que pasa por la cabeza de los aficionados.  Lo mejor que pudieran hacer lo que queda de los dirigentes creíbles, que los debe haber, sería por lo menos tomar medidas para sancionar a los responsables de este escandaloso final.

 

Le escuché decir a Diego Pessolano, mi compañero de trabajo, que para este tipo de encuentros no deberían designarse jueces de este nivel pues no ofrecen ninguna garantía, no significa esto que otros no cometieran estos horrores, creo que tienen razón (Diego), tanto López como Geiger perdieron el sentido de administrar justicia y se olvidaron de algo clave para los arbitrajes, es preferible ignorar una falta ante la duda que cobrar con esa duda, principios básicos para este tipo de competencias internacionales, en sus decisiones fueron novatos (no dudaron), por decir algo, porque da para pensar en cosas peores.

 

Recorrí todos los diarios del Distrito Federal, no hubo uno que dijera o insinuara que fue justa la clasificación de México a la final de la Copa Oro.

 

El fútbol azteca no merecía cargar con una mancha como esta, podemos estar de acuerdo que lo mejor del fútbol de esta región esta justamente en México, convengamos que no merecieron llegar a la instancia decisiva (final) con  una ayuda de esta naturaleza, el tiempo se encargará de dimensionar los valores de esta historia.

 

Jorge Rowinsky

 

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