O Opinión

Chile (Campeón) Argentina. Parece fácil echarle la culpa a Messi.

El fútbol tiene muchas formas de ser visto, hay razones para esto, es un juego cuyas reglas son simples, cualquiera lo entiende con solo ver un partido, de ahí formar opinión es fácil.

 

Para los chilenos, los campeones, este fue el  mejor partido de su historia, para los argentinos, vice campeones, este fue el peor partido de Messi y por lo tanto la causa por la que la albiceleste tuvo que conformarse con un triste segundo puesto.  Sin embargo el encuentro terminó 0 a 0 y se definió por penales luego de intensos 120 minutos.

Si nos guiamos por el resultado hubo paridad en el juego, esto es tan obvio que por momento me irrita, pero no tiene sentido sentirse así pues como dije en encabezamiento de esta nota, cada uno ve lo que quiere.  ¿Es tan difícil entender que 0 a 0 es un empate?

 

En esta historia hay dos responsables, por un lado Jorge Sampaoli y por el otro Tata Martino.  El argentino de la Roja supo que enfrente tenía figuras que metían miedo, sobre todo después del 6 a 1 contra Paraguay, el mejor del mundo Messi más otros que se destacan en las grandes ligas, Agüero, Pastore, Mascherano, Zabaleta, Di María, entonces planificó, ordenó, valuó y sobre todo mentalizó a sus jugadores para resolver el compromiso a su favor.  Repito por insistir, terminaron 0 a 0.  El argentino de la albiceleste contó con un plantel de estrellas que llegó con cierta facilidad a la final en base al rendimiento de sus figuras, porque en definitiva los nombres pesan.  ¿Hizo lo mismo que su colega, planificó, ordenó, valuó y sobre todo mentalizó a sus jugadores?  Puede ser pero tuve la impresión que especuló.

 

¿Por qué digo esto?  Porque Arturo Vidal, Alexis Sánchez, Valdivia incluso ese gran portero que es Claudio Bravo, no fueron estrellas, cada uno cumplió una tarea que no era complicada de entender, cortar el circuito de Argentina que habilitaría a Messi mostrarse con todo su potencial.  Para eso ninguno de los chilenos era crack, era un obrero más.  Lo que importaba era impedir que la pelota le llegara al mejor del mundo y si le llegaba bueno como sea, esta es una final, a quitársela o impedir que haga magia con su habilidad.  Un buen ejemplo fue la patada que le pegó Gary Medel, roja en cualquier lugar del mundo, pero como dije esta es una final y las cosas son distintas.  Los chilenos cuando se apoderaban de la pelota no se limitaron a especular sino que se fueron al ataque para inquietar a una defensa que no parecía sólida en la previa.

 

Los argentinos eran una constelación, parecía que con eso alcanzaba lo demás era jugar para que Messi.  El mérito de la roja fue ese, aislarlo y con esto desarmaron el poder ofensivo del rival.  No fue así los 120 minutos, hubo chispazos, al mejor preparado se le escapa un Messi, sino recordar la jugada (minuto 92) en la que el diez se saca de encima una marca múltiple, toca a la izquierda a Lavezzi y este mete en profundidad e Higuaín llega tarde.  Todo comentario sería diferente a este si esa gran jugada, nacida en los pies del número uno, se hubiese convertido en gol, pero no.

 

Me parece que Martino se limitó a ordenar quien iba a jugar dejando que la clase de sus jugadores decidieran lo que hacer.  Con Messi aislado el protagonismo caía sin duda en Pastore, o en los laterales que debían desbordar para crear espacios y sumar a Agüero y Di María para quebrar una defensa que tampoco había sido gran cosa en los partidos previos.  Ni el delantero del Paris Saint Germain, ni el del Manchester City ni el del Manchester United, lograron convertir, buscaron, atacaron y obligaron a un gran esfuerzo de los defensas locales.  Claro en las bravas, si Messi no convierte no se puede ganar.  Tremendo disparate, este es un juego de once jugadores y no de uno solo.  El mejor del mundo volvió a mostrar una cara a la que estamos acostumbrados los que le vemos todos los fines de semana, si no le llega la pelota y no puede decidir, se va, se esfuma.  Con esto los muchachos de Sampaoli lograron  el objetivo, no perder.

 

Lo demás no merece comentario y el final de la historia es conocida.  Chile ganó en los penales y festejó con su pueblo el primer título en 99 años mientras Argentina se retiró con la cabeza gacha, sin entender que había pasado y mirando a Messi como el responsable de lo que consideraron un desastre.

 

Jorge Rowinsky.

 

 

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