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GolTV LatinoAmérica - El fútbol: la estructura abierta vs estructura de franquicia

O Opinión

El fútbol: la estructura abierta vs estructura de franquicia

Ventajas e inconvenientes económicos en el fútbol de la estructura abierta (Ligas europeas) versus la estructura de franquicia (Estados Unidos)

El debate se encuentra en que las ligas europeas cuentan con un nivel top pero llevan décadas de crisis financiera, mientras que en las ligas norteamericanas existe un mayor equilibrio económico, pero el nivel sigue estando a años luz de las prestigiosas ligas de Europa.


Históricamente, la crisis financiera ha estado reflejada en el fútbol europeo en las mejores ligas del mundo como la Serie A, la Liga BBVA, la Bundesliga, etc.  Sin embargo, a nadie se le escapa que el mejor fútbol del mundo, los mejores jugadores y la competición más prestigiosa (la Champions League) siguen estando en el continente europeo.  Mientras, en los Estados Unidos, el fútbol ha tenido un crecimiento gigantesco en los últimos años tanto deportiva como económicamente hablando.  Esto es debido a distintas situaciones como el Mundial del 94 celebrado en este país o la llegada de cracks de talla mundial y denominados 'jugadores franquicia' como David Beckham o Thierry Henry.


Por otra parte, la estructura norteamericana, con un sistema de franquicias, donde es la misma organización de la liga la que rige los contratos y las transferencias de los jugadores, tiene un tope salarial, lo cual equilibra las arcas económicas de los clubes pero afecta en el nivel de los jugadores debido a la poca ambición y a las pocas oportunidades de mejorar económicamente en esta competición (cada equipo puede tener un máximo de tres 'Jugadores franquicia').

 

Estructura abierta en las ligas europeas
En Europa, el hecho de que exista el descenso y el ascenso de categoría crea competencia en todo sentido, tanto futbolísticamente hablando como económicamente.  Muchos clubes iconos de la historia del futbol europeo han estado al borde del abismo e incluso algunos han desaparecido del mapa futbolístico debido a los problemas económicos.  La fuente de ingresos de los clubes ha tomado otra dimensión en comparación con otras décadas.  Hoy en día los derechos televisivos, los contratos publicitarios, los sponsors y los inversionistas son el impulso de un club de fútbol.  Sin embargo, muchas entidades juegan con un factor que no logran controlar, que es el descenso de categoría.


El mejor ejemplo para citar se encuentra en el Parma, un equipo histórico de la Serie A que, debido a una deuda de 200 millones de euros, tuvo que ser vendido por tan solo ¡1 euro!  Y la deuda se generó debido a que durante un año los jugadores de este club no recibieron ni un centavo, --sin ir más lejos, un trabajador de una compañía trabajó un año gratis--.  Lo más preocupante aún es que, tras su descenso a falta de cinco jornadas para la finalización de la serie A, todavía desconocían si podrían participar en la Serie B el próximo curso (después se confirmó que el equipo descendió a la categoría aficionado tras no poder conseguir a nadie que asumiera las deudas).  El mejor ejemplo de la difícil situación que vive el equipo italiano se puede clarificar con lo que dijo el actual entrenador del equipo juvenil, un ex jugador de la entidad e histórico goleador como Hernán Crespo.  Crespo aseguró que no podían pagar la electricidad, que sus jugadores tenían que bañarse con agua fría y que a veces ponían en duda su participación en distintos partidos de visitante debido a que no tenían suficiente dinero como para cubrir los costos del viaje de los chavales.  Una situación realmente preocupante, alarmante y patética derivada de malas gestiones de los que mandan desde arriba.


Otro caso resaltante en la Liga BBVA recientemente ha sido el descenso federativo del Elche tras haber logrado la permanencia en la última jornada.  Una deuda de 3.5 millones de euros con hacienda 'líquidó' el esfuerzo de toda una plantilla de jugadores que había logrado en la última jornada de la competición el objetivo trazado.


La situación de algunos clubes en España es realmente preocupante.  El Getafe es otro equipo que está en la mira desde hace ya varias temporadas.  Sin ir más lejos, en enero el Getafe tuvo que vender a su entrenador Cosmin Contra por 2 millones de euros a la liga china para poder asumir parte de sus deudas.  Lo mismo sucedió con uno de los máximos exponentes de su plantilla, el croata Sammir.  La gota que colmó el vaso vino tras fichar en invierno (a préstamo) al delantero venezolano del Nantes Fernando Aristigueta y a Juan Cala del Cardiff City: el conjunto azulón no pudo inscribir a los jugadores debido a los problemas financieros.  Al club que preside Ángel Torres le fue revocada la licencia federativa para fichar durante el mercado de invierno debido a que tenía una deuda importante con los salarios de sus jugadores.


Estos ejemplos indican que no solo el descender de categoría puede llevar a la quiebra a un club, sino que también la mala gestión de las directivas puede poner a la entidad en aprietos, incluso estando en la primera división.  El descenso de categoría disminuye el nivel deportivo y la suma de ingresos, pero una mala gestión puede dictar bajar más de una categoría como puede ser el caso del Parma o incluso la desaparición del club.


Estructura cerrada en la Major League Soccer
El fútbol en los Estados Unidos ha tenido un crecimiento digno de admirar.  Histórica y culturalmente, este país nunca tuvo la cultura del denominado "soccer" entre sus ciudadanos.  Sin embargo, el volumen y el peso del futbol a nivel mundial ha despertado el interés de los estadounidenses con una visión a largo plazo.  Desde que en el año 1993 se inaugurara la MLS (Major League Soccer), el torneo ha tenido una expansión con equipos del territorio canadiense.  Actualmente, hay 20 equipos divididos en dos conferencias: Conferencia Este y Conferencia Oeste.  Obviamente, la falta de cultura y el poco tiempo empleado en el crecimiento del fútbol en comparación a Europa o Sudamérica (donde se llevan más de 100 años de competición y de historia futbolística) hace que el nivel de los equipos sea claramente inferior y tenga mucha menos expectación.


Sin embargo, a la hora de encontrar diferencias, sin lugar a duda el formato de estructura de franquicia (cerrada) cambia un poco el valor y el sentimiento del fútbol en general.  Los clubes no tienen potestad.  Un ejemplo es que pueden tener la peor temporada de su historia pero, al siguiente curso, tendrán la oportunidad de reivindicarse y de mejorar debido a que no existe un descenso de categoría.  La liga y sus organismos rigen los contratos y las transferencias de los jugadores; es decir, los clubes no eligen a quién fichar o a quién vender, sino que esto es decidido por la misma liga.


Otro caso llamativo es que la cantera de los conjuntos de la MLS pasa por el fútbol universitario a través del denominado SuperDraft, que consiste en que los equipos eligen a los mejores jugadores recién graduados en la universidad para sus respectivos equipos.  A diferencia de las canteras en Europa, donde los jóvenes jugadores trabajan y se forman de una manera más propicia al fútbol profesional, en Estados Unidos el nivel universitario aún no ha alcanzado el grado óptimo de preparación para el fútbol profesional debido al cambio de transición que sufren los jugadores: destacar en un fútbol físico y aguerrido universitario, depender de un Draft (como una especie de examen final) y, según cuándo terminen sus estudios, contar con una edad que puede que les perjudique de cara al futuro en su progresión (mientras que en Europa, un chaval de la cantera puede dar el paso al primer equipo desde temprana edad).


Por último, otra característica de esta competición es que todos los equipos lucen la misma marca en sus uniformes.  Adidas tiene un contrato con la MLS desde el 2011 para vestir a todos sus equipos a cambio de 200 millones de dólares.  A pesar de que es la Liga la que obliga a los clubes a vestir y a utilizar una marca, este contrato trajo buenos resultados como, por ejemplo, la inversión en programas de desarrollo de jóvenes jugadores con participación de las franquicias de la MLS.

 

La Ley Beckham, la regla de la excepción
La Ley Beckham indica que cada franquicia de la MLS puede fichar a un máximo de tres jugadores que rompan con el tope salarial impuesto por la liga.  Esta normativa se inició a raíz del traspaso de David Beckham del Real Madrid a Los Angeles Galaxy en el 2007 con el fin de atraer expectación y de conseguir más audiencia.  Sin lugar a dudas, esta es una buena apuesta para una liga de estructura cerrada porque permite a los clubes sumar jugadores con prestigio y con trayectoria internacional para sus plantillas en igualdad de condiciones, con el fin de potenciar la imagen del club.  Además, esto permite influenciar a jugadores locales con jugadores experimentados y que vienen de hacer carrera en el fútbol de elite.  Sin embargo, el debate es el mismo: solo un máximo de tres figuras de talla mundial (y muchos en el fin de sus carreras), cuando en Europa la mayoría de clubes grandes potencian sus plantillas sin una cifra de jugadores determinados y con libertad de elegir en quién invertir, sin regulaciones ni limitaciones de parte de una Liga u otra organización.  No obstante, existe en Europa el determinado "Fair Play Financiero".

 

Fair Play Financiero: El equilibrio económico en los clubes europeos
En el año 2009 surgió una normativa con la idea de que los clubes en Europa no gasten más de lo que ingresan y tengan un equilibrio en sus arcas económicas.  Desde el inicio del siglo XXI, varios equipos como el Chelsea, el Manchester Ciy y el PSG fueron adquiridos por dueños con mucho dinero en sus cuentas para invertir en estos respectivos clubes con el resultado de obtener títulos, pero con una descomposición brutal en términos de presupuesto en comparación a temporadas anteriores.


Un buen ejemplo reciente ha sido el caso de Ángel Di María.  Hace una temporada, tras anunciar que se marchaba del Real Madrid, el PSG era el principal candidato para hacerse con los servicios de un argentino que, sin embargo, se marchó al Manchester United.  La razón: el conjunto parisino había fichado a David Luiz por 50 millones de euros alcanzando su límite de presupuesto y se veía obligado a vender a una de sus figuras.  El Madrid exigía 60 millones por el jugador de Rosario, pero el cuadro dirigido por Laurent Blanc necesitaba vender para recaudar 60 millones.  Al final desistieron del ya ex jugador merengue y optaron por mantener a las figuras en su plantilla.


En definitiva, la medida adoptada por la UEFA pasa por regular el descontrol en el mercado de algunos clubes que gastan más de lo que ingresan y en los que las deudas llegan a alcanzar cifras demoledoras.  Cabe destacar también otra regla de esta normativa: el club que se pase de presupuesto y no cumpla con el Fair Play Financiero será sancionado con no poder participar en competiciones europeas, lo que conllevará, por lo tanto, generar aún menos ingresos.

 

Conclusión: la estructura cerrada obtiene la estabilidad; la estructura abierta obtiene un mejor rendimiento deportivo y más nivel de competición
Está claro que la estructura abierta ha traído históricamente más inconvenientes económicos para los clubes en las distintas ligas europeas.  Sin embargo, el rendimiento deportivo, el nivel competitivo y la calidad de sus jugadores va en aumento con los años.  Pero hay un factor que influye en estas características de la estructura abierta en las competiciones de las ligas europeas: el peso del tema cultural.


No se puede comparar en términos futbolísticos un país como Inglaterra, España o Alemania con un país como Estados Unidos porque, en este último, el fútbol no ha estado históricamente entre sus deportes tradicionales.  No hay duda de que el volumen y el peso del "soccer" ha ido en crecimiento en los últimos años tanto a nivel institucional como a nivel deportivo, pero con 100 años o más de historia es muy difícil competir de tú a tú.  Países como Inglaterra, España o Alemania han avanzado, han evolucionado y, a nivel futbolístico, han ganado mundiales y eurocopas.


El mismo caso se podría analizar en un deporte como el básquet, dado que la estructura cerrada y de franquicia en la NBA no influye en la calidad de los jugadores ni en el rendimiento deportivo.  Esto se debe a que la NBA es considerada la mejor liga del planeta en este deporte y no se podría comparar con ninguna competición europea.


El modelo de franquicia es, en términos económicos y sin lugar a dudas, más estable, ya que todos los clubes obtienen beneficios y tienen cero posibilidades de sufrir una quiebra financiera.  Sin embargo, están sujetos a ser dirigidos por la liga, lo cual limita la toma de decisiones y, en lo deportivo, genera menos competencia, sufrimiento y pasión desde un punto de vista futbolístico.  En comparación con la estructura abierta en las ligas europeas, el sabor de lograr un ascenso o una permanencia o la desilusión que genera un descenso es algo que el modelo de franquicia no puede ofrecer.

 

Por otra parte, en mi opinión el Fair Play Financiero es algo que a la larga beneficiará al fútbol europeo para que haya más igualdad económicamente hablando entre los clubes y para que el mercado no se dispare con números de otras dimensiones.  La estrategia de un mercado abierto pasa por el éxito deportivo a corto plazo para generar una fuente de ingresos que alivie las arcas económicas de los clubes y que sirva para evitar el descenso de categoría.  Mientras, en la estructura cerrada o de franquicia consiste en crear a través de la igualdad deportiva más competencia, más equilibrio en cuanto a fuentes de ingresos, una misma cantidad de jugadores franquicia y un techo salarial en los clubes para optimizar y lograr la estabilidad.

 

Nikolai Schiskin

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