O Opinión

Paraguay Brasil: Tristeza não tem fim.

Felipe Mekhitarian, compañero de trabajo, se acercó enojado y me dijo, “este es el peor equipo de toda la historia de Brasil”. Comenzaba la mañana y los primeros análisis del partido eran esbozados por todos en la sala de redacción. Intenté una respuesta, “he visto malos equipos de tu país”.

La idea era sacarlo de la calentura que tenía con su seleccionado, no lo logré porque me retó a que recordara uno y la verdad que no pude. Brasil había caído por penales ante un Paraguay que le guapeó siempre pero que no llegó fácil a la definición.

Trato de armar el partido en mi cabeza para entender algo que sonó a milagro y no lo fue. Los dirigidos por Ramón Díaz en la serie de clasificación no perdieron, cierto es que el único triunfo fue ante Jamaica, pero tuvo una remontada impresionante contra Argentina y logró un empate después de ir perdiendo por 2 a 0. Un segundo tiempo que dio para pensar que a los guaraníes nadie les iba a ganar fácil. Con este razonamiento podemos llegar al partido del sábado, quien pensó que Dunga resolvería con sus dirigidos el triunfo para pasar a las semifinales, se equivocó.

Una gran jugada de Dani Alves por la derecha, pase en profundidad, Firmino que deja pasar la pelota para que Robinho, sorpresivamente solo, conviertiese el gol. Creo que fue la única falla de una defensa guaraní que se las ingenió a lo largo del partido para deshacer todos los intentos de su rival. Daba para pensar que esta historia estaba terminada a pesar de que iban 14 minutos. Ortigosa lesionado no alineó, un generador de fútbol de los rojiblancos, quizás el único, explicaría el pensar que les sería complicado cambiar el resultado y lo que quedaba era esperar más goles canarinhos.

Brasil juega mal, pero decirlo así suena a bajar el mérito a los dirigidos por Ramón Díaz. La gran duda, ¿jugaba mal porque era el peor equipo de la historia, o porque Paraguay lo hacía tan bien que les era imposible consolidar el triunfo? Supongo que había de las dos cosas.

Neymar ya no estaba, el único del plantel capaz de generar eso que siempre caracterizó a los brasileños, jugar bien y llenar el ojo del espectador con técnicas que maravillan. Sin esa magia Brasil no es Brasil y por lo tanto, ¿por qué no aceptar que Felipe Mekhitarian tenía razón? Dani Alves, Filipe, Miranda, quizás se salven pero son defensas, el orgullo de un país generador de grandes delanteros, ¿se está apagando?

Sospecho que Ramón Díaz le fue tomando la mano a un equipo que si bien no tiene grandes figuras, si cuentan con un espíritu de sacrificio, unidad solidaria y una garra que los hace difíciles de doblegar. Eso es Paraguay, once hombres (catorce al final)  comprometidos en el juego de equipo que se necesita para salir adelante.

El empate, vino de una mano infantil de Thiago Silva, penal, Derlis González, 1 a 1, en el horizonte se avistaba un final definido por penales como fue. En los sonidos que nos traía la televisión, se escuchó la voz de Ramón Díaz, después del empate, gritándoles a sus dirigidos, apostando al triunfo, “vamos, vamos que están muertos”. No sé si estaban muertos pero tocados sin dudas.

Luego la lotería de los penales, una anécdota, simplemente un dato que determina que este martes Paraguay enfrentará a Argentina para saber quién pasa a la final.

No me animo a arriesgar un resultado por el respeto que en mi  ha ganado este equipo. Espero sus comentarios: j.rowinsky@goltv.tv

Jorge Rowinsky.

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