El club portugués Belenenses se desgarra, entre pasión y negocio

Por un lado están los aficionados que sienten que se les ha arrebatado su club y que, hartos, fundan un nuevo club. Por el otro, una entidad profesional que cuenta con un estadio vacío y a la que se ha conminado a cambiar de nombre y de escudo.

Es el drama esquizofrénico que vive esta temporada el Os Belenenses, club casi centenario del barrio lisboeta de Belém, cuya célebre torre erigida en la desembocadura del Tajo se ha convertido en un símbolo de la capital portuguesa y de los grandes descubrimientos de los siglos XV y XVI.

Muy cerca, entre edificios populares y las distinguidas villas del Restelo, el estadio del mismo nombre acoge dos equipos amateurs durante un encuentro dominical del campeonato regional lisboeta. Pese a lo modesto del duelo, el recinto de 20.000 plazas está prácticamente lleno.

Con un equipo de jóvenes promesas, el Os Belenenses derrota fácilmente al Operario FC (3-0), otro club del barrio lisboeta, y se mantiene a la cabeza del campeonato local, equivalente a la sexta división del fútbol portugués.

Con la bufanda del club al cuello, la que lleva la Cruz de la Órden de Cristo, el símbolo del club en referencia a los navegantes portugueses que partían de Belem al descubrimiento del mundo a bordo de sus carabelas, Fernando Nunes no puede reprimir las lágrimas cuando se le recuerda el hundimiento del club.

Este aficionado de 82 años vio al Os Belenenses ganar su único título de campeón nacional en 1946, uno de los dos únicos en la historia que se les han escapado a los 'tres grandes' del fútbol luso (Benfica, Oporto y Sporting).

"Han ultrajado nuestra historia, pero el Os Belenenses va a sobreponerse a esta crisis y regresar al lugar que le toca, la primera división", dice a la AFP.

- 'El amor por el club' -

La víspera, con la misma camiseta azul, la rama profesional del Os Belenenses daba la gran sorpresa al derrotar al gigante Benfica (2-0) en la 8ª jornada del Campeonato de Portugal... frente a unas gradas cruelmente vacías de aficionados de los Azules.

"Los que apoyan al equipo profesional no tienen amor por el club, no representan al Os Belenenses", critica Luis Pinheiro, uno de los veteranos del grupo ultra 'Furia Azul 1984', que se mantiene fiel al equipo histórico que festejará su centenario en 2019.

Dos Belenenses coexisten desde que el 84% de los socios decidieron separarse del accionista al que en 2012 cedieron una participación mayoritaria en la gestión del equipo profesional. Como consecuencia, los 'pros' tuvieron que trasladarse al Estadio Nacional, un recinto vetusto de los años 1940 que alberga anualmente la final de la Taça de Portugal.

Este Os Belenenses 'bis' está apoyado por un grupo de jóvenes ultras que, según su presidenta, Rita Louro, cuenta también en sus filas con varios 'viejos socios' pese al evidente abismo generacional que separa a ambos grupos.

"Me hace daño tener que abandonar el Restelo, pero seguimos siendo el Os Belenenses. No hay ninguna razón por la que no seguir apoyándolo", asegura la joven de 25 años, que también reivindica "el amor por el club".

- Cortes del agua caliente -

Ceder la gestión del primer equipo a la sociedad Codecity fue para el Os Belenenses una solución para poner fin a la deuda de 9 millones de euros. El club esperaba poder recuperar después sus acciones en virtud del acuerdo negociado por anticipado.

Pero el pacto fue denunciado y después invalidado en 2017 por un arbitraje, privando a los 'socios' de cualquier control sobre los destinos de su equipo.

Todo un símbolo del desbarajuste del modelo de gestión tradicional de los clubes portugueses, antaño propiedad de los socios y actualmente convertidos en sociedades anónimas deportivas (SAD) tras una reforma política destinada a sanear las finanzas de los clubes.

Entre los dos bandos del Os Belenenses, las disputas han degenerado en cortes del agua caliente y de la electricidad en los vestuarios de los jugadores profesionales, hasta el divorcio oficial el pasado 30 de junio.

"Aprobando la separación, los socios reencontraron la felicidad y el ambiente se hizo más respirable", asegura a la AFP Patrick Morais de Carvalho, actual presidente del club histórico, que espera un regreso a la primera división en un periodo de cinco años.

Por su lado, el director del Codecity, Rui Pedro Soares, considera que ha salvado al club de la quiebra. "No quiero hablar más de historias con el equipo amateur. Mis patrocinadores y mis socios económicos no me permiten decir más", corta de manera seca la entrevista con la AFP.

A finales de octubre, el Tribunal de la Propiedad Intelectual dio al equipo profesional un plazo de un mes para cambiar de nombre y de escudo, una decisión recibida como una victoria por el club histórico, que desea ver desaparecer al "falso Os Belenenses"... y recuperar un día su lugar, jugando a la sombra de la Torre de Belém.

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