Con su gol ante Uruguay, Raphael Varane se tomó la revancha de Brasil-2014

Con el gol que le hizo el viernes a Uruguay, el que abrió el camino del triunfo ante la Celeste (2-0), el francés Raphaël Varane se sacó una espina que llevaba clavada desde hace cuatro años, cuando un 'error' del entonces joven central le costó la eliminación a los Bleus.

Estos cuatro años, en los que ha adquirido "más experiencia y madurez", según destacó el seleccionador, Didier Deschamps, le sirvieron también para ganarse el puesto como titular indiscutible en el centro de la defensa del Real Madrid, club con el que ha ganado cuatro Ligas de Campeones en los últimos cinco años.

Pese a que a menudo se le ha tachado de no tener suficiente carácter para un puesto de central, sobre todo si se le compara con Sergio Ramos, su pareja habitual en el Real Madrid, Varane ha ido haciéndose un nombre en el fútbol internacional, aunque quizá le faltaba un gol como el del viernes en Nizhni Nóvgorod, para consagrarse con su selección y sacarse la espina de Brasil-2014.

En aquel torneo, cuando solo tenía 21 años, el joven e inexperto Varane, que luchaba por tener minutos en un Real Madrid que contaba con Ramos y Pepe, fue el central de una selección francesa que ya entonces entrenaba Deschamps, un técnico que siempre ha confiado en el defensor.

Pero su actuación en Brasil quedó empañada por el error de marcaje en el partido de cuartos de final contra Alemania: Mats Hummels le ganó la partida en una falta lanzada por Toni Kroos y el germano cabeceó a la red, anotando un gol que a la postre resultó decisivo, ya que la Mannschaft venció por 1-0.

Durante cuatro años trabajó en silencio y se fue haciendo mejor defensor, siempre con una sonrisa en la boca y sin ninguna declaración altisonante. Las últimas tres temporadas con Zinedine Zidane, la leyenda del fútbol galo que le llamó a los 18 años para que dejara el Lens y fichara por el Real Madrid.

Pese a que Varane no reconoció al principio a su interlocutor, una anécdota que ha contado en varias ocasiones, acabó firmando por el equipo español, con el que suma ya más de 230 partidos en siete temporadas, pese a que tiene que perderse juegos con cierta frecuencia por problemas en las rodillas.

Y todo ese trabajo se vio recompensado contra Uruguay, donde vivió la otra cara del fútbol, diferente a lo experimentado en 2014. "Le dije a Antoine (Griezmann), antes de lanzar la falta, que me la colocara ahí (a la altura del punto de penal) y la ha puesto perfectamente", explicó tras el partido.

El jugador del Atlético pateó la falta y Varane, llegando desde atrás, se elevó majestuosamente y se adelantó a Cristhian Stuani para conectar un cabezazo cruzado, lejos del alcance de Fernando Muslera.

- Un joven 'veterano' -

Su tercer gol en 47 partidos con los 'Bleus' llegó cinco minutos antes de la pausa y abrió el camino a una victoria que quedó sentenciada con el gol de Griezmann a la hora de juego.

Dada su manera de celebrar el gol, la felicidad que irradió mientras corría la línea de fondo hasta el banderín del córner, parecía como si Varane se hubiese sacado un peso de encima.

Además de su gol, y pese a perder un balón peligroso nada más comenzar el encuentro, Varane demostró la misma autoridad y seguridad de siempre, controlando en todo momento a los delanteros uruguayos; sobre todo a Luis Suárez, al que conoce a la perfección por haberle 'sufrido' ya en varios Clásicos en España.

Pese a su juventud, 25 años, Varane forma parte de los 'veteranos' que sufrieron la eliminación de 2014 (junto a Hugo Lloris, Griezmann, Olivier Giroud o Paul Pogba) y que hacen soñar a Francia con un segundo título, dos décadas después de la primera estrella mundialista.

En semifinales, Varane tendrá que liderar de nuevo una defensa que se verá las caras con los Diablos Rojos belgas, quienes precisamente están maravillando en Rusia por un potencial ofensivo que el viernes sufrieron los brasileños (2-1).

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