Cuando Barcelona llego a la gloria por el pie derecho de Ronald Koeman

Se habló mucho luego de la escandalosa derrota del Barcelona por 2-8 ante el Bayern Munich por los cuartos de final de la Champions League, a partir de ahí, varias cabezas comenzaron a rodar, y las que seguirán, pero la primera fue la del director técnico Setien, en las últimas horas se confirmó que el ex jugador culé, Ronald Koeman es el nuevo entrenador.

El ex zaguero holandés no es un jugador más en la historia del equipo español, fue el encargado de marcar un gol que será inolvidable, fue de tiro libre (especialidad de la casa) ante la Sampdoria de Italia por la final de la Copa europea del año 1992.

Hasta la famosa definición, el equipo catalán no había logrado levantar la famosa “Orejona”, había disputado dos finales y en ambas había caído, uno de los verdugos fue el Benfica en el año 1962, perdiendo 2-3, y en el año 1986 en una definición por penales increíble (marró los cuatro tiros que efectuó) sucumbió ante el campeón rumano, Steaua Bucarest.

El camino a la gloria comenzó en los dieciseisavos de final, el rival el Hansa Rostock, que le ganó 3 a 0 y cayó como visitante 0-1.

Por los octavos de final, también se midió ante un equipo teutón, el Kaiserlautern, en esta oportunidad la serie fue más cerrada, tras ganar como local por 2 a 0, el gol de visitante le “valió doble” en la derrota por 1-3.

La modalidad de aquel entonces, indicaba que cuando quedaban los ocho mejores, se armaban dos grupos de cuatro equipos cada uno, el ganador de cada uno disputarían la final.

Barcelona formaba el grupo B, junto con Sparta Praga (República Checa), Benfica (Portugal) y Dinamo Kiev (Ucrania).

Barcelona le ganó a Sparta Praga 3 – 2 (L), empate a cero ante Benfica (V), victoria 2 – 0 ante Dinamo Kiev (V), victoria nuevamente ante el equipo ucraniano por 3 a 0 (L), derrota 0-1 ante el conjunto checo (V) y triunfo ante el Benfica 2 – 1 (L).

Nueve puntos fueron los que cosechó el euqipo culé, tres más que el segundo que fue Sparta Praga, por tal motivo, Barcelona se ganaba el derecho a disputar una final de Europa por tercera vez en su historia.

La cita era para el 20 de mayo en el mítico estadio londinense, Wembley, a su frente, el campeón italiano, Sampdoria.

El encuentro fue muy cerrado, no pudieron romper el cero durante los noventa minutos reglamentarios, por tal motivo, fueron a una prórroga de treinta minutos, la paridad continuaba cuando finalizaron los primeros quince, todo indicaba que los penales serían los que definieran el título, pero al promediar la segunda mitad, exactamente en el minuto 112, tiro libre para el equipo catalán, a metros del área, el encargada, como no podía ser de otra manera, era el holandés, Ronald Koeman, que se destacaba por tener un disparo potente y con dirección.

Ni bien la pelota se alejó de pie derecho del zaguero, se veía con destino de gol, la bola se coló en el palo derecho del arco defendido por Gianluca Pagliuca, a media altura, 1 a 0, la gloria que había sido esquiva para un grande mundial, estaba por demás cerca.

Cuando el árbitro alemán, Aron Schmidhuber pitó el final, los fantasmas se alejaron definitivamente, los dirigidos por Johann Cruyff escribían su página más importante, eran campeones de Europa, con el tiempo, el Barcelona ganaría cuatro copas más, pero la primera, no se olvida más.

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