A 30 años de Un’estate italiana

Italia volvía a recibir al mundo del fútbol luego de 56 años, en 1934 se había consagrado campeona bajo la dirección técnica de Vittorio Pozzo, los goles de Angelo Schiavio, en un país gobernado por IL Duce, Benito Mussolini.

El mundial de 1990, quedará para la historia por muchos aspectos, seguro su canción será la más recordada, “Un’estate italiana", interpretada por Gianna Nannini y Edoardo Bennato, pasó a ser catalogada como el himno de las Copas del Mundo.

No así la mascota, CIAO, estaba formada por rectángulos con los colores de la bandera de Italia y una pelota como cabeza, para el olvido.

En lo que respecta a lo futbolístico, comenzó con una sorpresa, el partido inaugural fue disputado por el vigente campeón, Argentina, y Camerún, los leones indomables sorprendieron al mundo cuando a los 66 minutos, Omán Biyik con golpe de cabeza ponía el único gol del partido.

El fútbol desplegado no fue de un gran lucimiento, pero se veía la regularidad de Alemania, bajo el comando de Lothar Mathaus, Italia iba a paso firma ronda a ronda, Inglaterra que buscaba sorprender, y Argentina, que teniendo a Maradona, nadie podía descartarla.

En los locales, comenzaba a sorprender los dotes goleadores del delantero suplente, Salvatore “Toto” Schillacci, marcando seis conquistas (Austria, Checoslovaquia, Uruguay, Irlanda, Argentina e Inglaterra), consagrándose como el goleador del certamen.

De los encuentros a destacar, quedará en el recuerdo, Argentina 1 – Brasil 0, por los octavos de final, un partido donde los norteños fueron superiores durante gran parte del mismo, pero una genialidad de Maradona, dejó solo a Caniggia, y el “Pájaro” eludió a Taffarel y puso el tanto de la victoria.

También se recordará por la vez que Maradona erró un penal, fue por los cuartos de final ante Yugoslavia, en la definición desde la pena máxima, pero el guardameta Sergio Goicoechea comenzaba a consolidarse en el arco albiceleste, detuvo dos penales y Argentina pasó a semifinales.

Quiso el destino, que Italia jugara en el Estadio San Paolo de Nápoles, recibiendo a Argentina, la ciudad del Sur de Italia era la cuna de Diego Armando Maradona, el ídolo tendría que jugar ante el país que lo acogía durante todo el año y le manifestaba un cariño, en muchos casos, indescriptible.
Los dirigidos por Carlos Bilardo, silenciaron el estadio ajeno, luego de empatar a 1 en los 120 minutos de fútbol, nuevamente Goicoechea se agigantó, detuvo dos penales, y los argentinos acertaron todos. Italia afuera, Argentina por el bi campeonato.

Para la final del 8 de julio se volvían a ver las caras como cuatro años ante en México, Alemania y Argentina, en esta oportunidad, se veía más sólido a los dirigidos por Frank Beckenbauer, como que el camino para los albicelestes había sido más duro.
Pero las finales hay que jugarlas, y fue por demás cerrada, al punto tal, que la definió una jugada que aún genera dudas, el penal pitado por el mexicano Edgardo Codesal a cinco minutos del final por falta de Roberto Sensini a Rudy Voeller.

Todo seguiría igual, hasta que se dio por finalizada la final, Alemania se consagraba por tercera vez en la historia como campeona del mundo, en un mundial que será más recordado por su canción, que por su fútbol.

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