La Gesta de 1924

Todo comenzó previo al inicio del séptimo campeonato sudamericano que se llevaría a cabo en Uruguay en el año 1923, cuando el presidente de la AUF (Asociación Uruguay de Fútbol),  el Dr. Atilio Narancio, le prometió al plantel “celeste”, que si ellos lograban el título continental, los llevaba a los Juegos Olímpicos del año siguiente en París.

Los uruguayos lograron la copa, ganando los tres encuentros disputados, Paraguay (2-1), Brasil (2-1) y Argentina (2-0), por tal motivo, como lo prometido es deuda, las luces parisinas esperarían al plantel oriental.

Al año siguiente, ante un puñado de familiares y amigos, fueron despedidos los uruguayos en el Puerto de Montevideo, los esperaba el viejo continente, era la primera vez que una selección latinoamericana jugaba en aquel lugar del mundo.

Los uruguayos sorprendieron desde el comienzo de los nueve encuentros de preparación, habían llegado el 7 de abril, y jugaron el primer partido el 10, en la ciudad de Vigo, ante el Real Celta local en los Campos de Coia, el triunfo de Uruguay fue por 3 a 0, dando un verdadero espectáculo.
La revancha se disputó el 13 de abril, donde también fue un claro triunfo charrúa, pero por 4 a 1, a partir de ese encuentro, se conoce la famosa frase del periodista local, Manuel de Castro, "Por los campos de Coia, pasó una ráfaga olímpica…”

Luego se dieron siete encuentros más, siempre con triunfo de Uruguay.

El certamen parisino contó con 22 selecciones, el régimen de disputa era de “Copa”, partidos eliminatorios, por tal motivo, a razón de un sorteo, se  llevó a cabo una ronda preliminar, a partir de ahí se jugarían los octavos de final.

El recorrido de Uruguay comenzó con goleada ante Yugoslavia por 7 a 0 (Vidal, Scarone, Petrone -2-, Cea – 2- y Romano).

En octavos de final, se vio las caras ante los Estados Unidos, con clara victoria, 3 a 0 (Petrone -2- y Scarone).

En los cuartos de final, los celestes tenían como rival al combinado local, Francia, pero no hubo piedad, también cerró el partido con una goleada, 5 a 1 (Scarone -2-, Petrone -2- y Romano).

En semifinales, y ya para disputar una presea, el rival fue Holanda, este fue el encuentro más ajustado, el triunfo de Uruguay fue por 2 a 1 (Cea y Scarone), que había comenzado perdiendo.

En la final lo esperaba Suiza que venía de eliminar a Suecia, los uruguayos dando un gran despliegue futbolístico, no tuvo inconvenientes de lograr la victoria por 3 a 0 (Petrone, Cea y Romano).

Uruguay era el indiscutible ganador de la medalla de oro y el mundial, tener en cuenta, que la FIFA había organizado el certamen dentro de los Juegos Olímpicos.

Fue tal el despliegue uruguayo en el viejo continente, que a nadie le quedaban dudas donde se practicaba el mejor fútbol, al finalizar el partido final, la ovación desde las cuatro tribunas fue de tan magnitud, que los capitaneados por José Nasazzi, dieron una vuelta alrededor del campo retribuyendo los saludos, fue así que nació, la “Vuelta Olímpica”.

En el año 1941, la CONMEBOL (Confederación Sudamericana de Fútbol), a modo de homenaje a la gesta uruguaya y sudamericana, designó al 9 de junio (fecha de la victoria), como el “Día del fútbol sudamericano”.

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