La hazaña de La Plata

Se jugaba la Copa Libertadores del año 1971, en el continente, el equipo argentino de Estudiantes de La Plata era el monarca, e imbatible, hasta ese momento había cosechado tres títulos y de forma consecutiva, en los años 1968, 1969 y 1970.

Sin lugar a dudas, el conjunto pincharrata era el rival a vencer, no se sabía quién podía destronarlo, lo habían intentado, Palmeiras (Brasil), Nacional y Peñarol (Uruguay), pero todos habían sucumbido ante el equipo dirigido por Osvaldo Zubeldía, ya para esa temporada de 1971, tuvo en el banco de suplentes, a Carlos Salvador Bilardo.

Estudiantes, esperaba en la fase de semifinales por ser el último campeón, del Grupo 5, que estaba formado por los equipos ecuatorianos de Barcelona y Emelec, junto a los colombianos de Deportivo Cali y Junior de Barranquilla, nacería el conjunto que le diera el primer “cachetazo” al monarca, dejando en claro que sí era vencible.


El grupo 5 fue liderado por los equipos de Ecuador, a punto tal, que tuvieron que jugar un encuentro de desempate para conocer quién sería el semifinalista, en esta instancia, Barcelona superó por 3 a 0 a su rival de todas las horas, de esta manera pasaba a codearse entre los mejores del continente.

Quiso el azar, que el conjunto de Guayaquil, disputara el grupo semifinalista, ante el vigente campeón, Estudiantes y Unión Española de Chile.

El fútbol ecuatoriano, en aquel entonces, no había tenido grandes participaciones en el concierto internacional, tanto a nivel de clubes como de la selección, a no ser determinados partidos favorables, pero sí contaba, con quién sería el máximo goleador histórico de la Copa Libertadores, Alberto Spencer, que para esa edición continental, jugaba en el conjunto de Barcelona.

La participación de Barcelona en el comienzo del grupo, no podía haber sido la peor, ya que sucumbió en su feudo ante Estudiantes, por 0 – 1, a partir de este encuentro, la prensa del país argentino, consideraba un mero trámite el pasaje del equipo platense, a una nueva final de Libertadores.

Pero Barcelona, logró recuperarse y superar a la escuadra trasandina por 3 a 1, dando bríos de esperanza a su parcialidad, el calendario indicaba que debía viajar a Argentina, para la ronda de revanchas.
Estudiantes, aguardaba en su inexpugnable reducto de la ciudad de las diagonales, al conjunto ecuatoriano, nadie ponía en duda, el triunfo local, para casi sellar su pasaje a la final, el resultado de Guayaquil le jugaba a su favor, por ende, la victoria era casi una hecho, y sólo restaba que el juez diera comienzo el partido, para así confirmarla.

Pero nada esto sucedió, los primeros 45 minutos, donde se suponía el local, haría la diferencia, habían terminado empatado a cero, la segunda mitad, había comenzado de igual forma, pero a los 18 minutos de esta parte, se congeló la noche otoñal, el delantero, español, Juan Manuel Bazurko, vulneró al arquero, tri campeón de América, Gabriel Mario Flores, poniendo el 1 a 0 para la visita.

Estupor en los locales, que veían que un equipo proveniente de un país, sin demasiada historia futbolística, los estaban venciendo.
Aún restaban, casi treinta minutos de partido, Estudiantes podría lograr, no solo empatar, sino que llevarse el encuentro, pero nada de esto sucedió, lo que parecía algo que no iba a suceder nunca, el Barcelona lo logró, ganarle al campeón vigente, nada menos que en su muralla invencible.

Luego, se dieron determinados resultados, que llevaron a que Barcelona estuviera en la puerta de una histórica clasificación, pero nadie le podrá quitar, la gran victoria de aquel 29 de abril de 1971, cuando el rey se arrodilló a sus pies, y se le llamó “La hazaña de La Plata”

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