La Histórica final del año 1966

Se cumplieron 54 años de una de las hazañas más grandes en la historia del fútbol sudamericano y porque no decir mundial, fue la final de la Copa Libertadores del año 1966 que disputaron Peñarol y River Plate.

El conjunto “millonario” había clasificado al magno torneo por haberse ubicado en la segunda posición en el certamen local del año 1965, detrás de Boca Juniors.
Compartió el Grupo 1 junto con Boca Juniors, Universitario y Alianza Lima de Perú, Deportivo Italia y Lara de Venezuela, se ubicó en la primera posición, ganándose el derecho de disputar la ronda semifinal.
En esta instancia, se midió ante Independiente (último campeón), Boca Juniors y Guaraní de Paraguay, se tuvo que jugar un encuentro de desempate entre River Plate e Independiente ya que habían finalizado igualados en lo más alto de la tabla.
El resultado fue 2 a 1 a favor del equipo de “la banda roja” en tiempo suplementario, fue así que River Plate clasificaba a jugar su primera final de la Copa Libertadores.

Por el otro lado, Peñarol, que ya contaba con dos copas en sus vitrinas (1960 y 1961), se prestaba a conquistar nuevamente el continente, compartió el Grupo 2 con Nacional, Jorge Wilstermann y Deportivo Municipal de Bolivia, 9 de Octubre y Emelec de Ecuador.
Logró clasificarse a la instancia semifinal a razón de lograr el primer lugar, en esta segunda fase, se tendría que ver las caras nuevamente con su archirrival, Nacional y Universidad Católica de Chile.

Peñarol sólo sufrió una derrota en esta instancia (Católica en Chile 0-1) por tal motivo quedó primero y con el derecho de jugar una nueva final continental.

Los viejos amigos rioplatenses se verían por primera vez en una instancia final de Copa Libertadores, la vieja amistad generada entre estos dos equipos quedaría a un lado, al menos, durante el tiempo que durarían las finales.

El partido de ida, fue fijado para el 14 de mayo en el Estadio Centenario de Montevideo, Peñarol se hizo fuerte como local y logró a quince minutos para el final romper el cero, el encargado de hacerlo fue Julio César Abadie, diez minutos más tarde, Alberto Spencer selló la victoria,, colocando el 2 a 0 final.

El equipo uruguayo ya tenía a su favor dos resultados para cuando visitara el Monumental de Núñez de Buenos Aires el 18 de mayo.
Parecía que la Copa se iba a dilucidar en dos encuentros, ya que Pedro Rocha abrió el marcador a los 32 minutos, pero Ermindo Onega igualó las acciones pocos minutos después (38m)
El segundo tiempo tuvo la misma característica, Pedro Spencer desnivelaba para el equipo charrúa (50m), pero Sarnari igualó para el local (52m) y nuevamente Onega sumó otro tanto a su cuenta personal (73m), para que RIver Plate terminara no solo ganando 3 a 2, sino que estiraba la serie para un encuentro de desempate.

La fecha fijada fue el 20 de mayo, en el Estadio Nacional de Santiago, ya no habría mañana, ese día se conocería quién sería el nuevo dueño de Sudamérica.

Todo indicaba que la copa se quedaría en Argentina, pero en las vitrinas riverplatenses, ya que en las postrimerías de la primera mitad, el equipo de River Plate se ponía dos goles arriba, los encargados fueron, Daniel Onega (28m) y Jorge Solari (42m).

El segundo tiempo parecía incambiado, pero para muchos hubo una jugada que cambió el ánimo de los jugadores, particularmente en la rebeldía de los uruguayos, el hecho fue, cuando el arquero de River Plate, Amadeo Carrizo, paró una pelota con el pecho luego de un cabezazo, esto no gustó para nada a sus rivales, que se lo hicieron saber, personalmente y en el juego.

Nunca se sabrá si la remontada de Peñarol se debió a esta jugada en particular, pero lo real fue que los carboneros descontaron a los 65 minutos a través de Abadie y logró la igualdad tras un golpe de cabeza de Spencer seis minutos más tarde.

Tras la igualdad a dos en los noventa minutos, se debía jugar una prórroga de 30 minutos, la misma fue toda aurinegra, los uruguayos anotaron un gol en cada tiempo, Alberto Spencer a los 101 minutos y Pedro Rocha en el minuto 109 selló la victoria por 4 a 2.

Fue sin lugar a dudas una de las hazañas más grandes del equipo uruguayo a lo largo de la historia por todas las situaciones que tuvo que superar ese día en el Estadio Nacional, ganando así su tercera Libertadores.
Pero para el equipo de River Plate tampoco fue una derrota más, estuvo muy cerca de hacerse con la Copa, demoró veinte años para sumar su primera “continental”, pero a causa  de este partido, fue que recibió el mote de “Gallina”, días después del match ante Peñarol, se debía medir frente a Banfield por el torneo local, cuando los jugadores ingresaron a la cancha, desde la hinchada del taladro arrojaron una gallina con una banda roja (en sí fue un gallo).

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